dimecres, 17 de juny de 2015

EL TIEMPO, LA JUSTICIA Y LA MUERTE. POR ANA MESSUTI, ABOGADA DE LA QUERELLA ARGENTINA.

Columna de Derechos Humanos: El tiempo, la justicia y la muerte

June 11, 2015
El tiempo y la justicia son inseparables: es imposible hacer justicia sin tener una conciencia del tiempo. El tiempo no sólo pasa para los muertos; también pasa para los vivos–los vivos que están esperando, al borde de la fosa, para el retorno de los restos de sus seres queridos. Están esperando a que se abra una puerta. En España, esa puerta permanece cerrada. 
Lady Justice, Brugge, Belgium. Photo Emmanuel Huybrechts, CC BY 2.0.
De las tres palabras que integran este título que puede sonar trágico, pero que, nos guste o no, están muy bien situadas una junto a otra, la única de la que podemos decir que sabemos bien de qué se trata es la tercera.

Las definiciones de las otras dos han hecho derramar ríos de tinta a los filósofos y a los juristas. Son dos conceptos abismales en su profundidad e inseparables en su relación recíproca.

No olvidemos que en la alegoría del Buen Gobierno, en el Palacio Público de Siena, la Justicia, la sabiduría del derecho, está sentada junto a la Templanza, la sabiduría del tiempo. No puede hacerse justicia sin cabal conciencia del tiempo.

Lo que nos interesa ahora es mostrar esa relación como se ha ido desvelando en hechos concretos, en un país concreto. Me refiero a las fosas sin abrir en el Estado español, a los cientos y miles de personas que han sido arrojadas a esas fosas y al tiempo que transcurre sobre las mismas, fosas y personas. Pero el tiempo no transcurre sólo para las personas muertas, transcurre también para las vivas, que esperan junto a esas fosas, a que les devuelvan los restos de sus familiares.

Y el tiempo pasa sobre unas y sobre otras. Unas bajo la tierra, otras sobre, pero esperando al mismo tiempo que una puerta se abra, la puerta que permita a su vez abrir la tierra para sacar a quienes aún esperan bajo tierra. Pero en España esa puerta no se abre. ¿Qué esperan los que pueden abrirla para dejar que los vivos puedan desenterrar a sus muertos y enterrarlos como siempre los vivos han enterrado a sus muertos?


¿Qué esperan los que pueden abrirla para dejar que los vivos puedan desenterrar a sus muertos y enterrarlos como siempre los vivos han enterrado a sus muertos?


Sin embargo, el tiempo pasa sobre los vivos mucho más implacablemente que sobre los muertos. Los vivos van cayendo, se van muriendo, se mueren sin haber cumplido su misión de desenterrar y enterrar a los suyos. Los vivos se convierten en muertos y con ellos mueren también las únicas voces que se hacían sentir en nombre de los primeros muertos, aquellos que no cayeron sucumbiendo al tiempo, sino a las balas y cuchillos de sus asesinos.

Y detrás de la puerta que debería abrirse para permitir el reencuentro de los vivos con sus muertos está la Justicia. La Justicia que ignora el tiempo, que tiene los ojos vendados para no ver el tiempo que pasa y destruye. Que se escuda en la venda de sus ojos para no abrir la puerta que vencería al tiempo. Sin embargo, la Justicia aguarda… ¿Qué aguarda? Que transcurra el tiempo, para poder convertirse, sin que lo notemos siquiera,  en su posibilidad más propia: la Injusticia.

La Justicia se convierte en Injusticia cuando no tiene en cuenta la muerte, la relación entre tiempo y muerte, la finitud de los seres humanos.


La Justicia se convierte en Injusticia cuando no tiene en cuenta la muerte, la relación entre tiempo y muerte, la finitud de los seres humanos.

Lorenzetti’s Allegory of Good Government in the Town Hall of Siena, Italy (detail).
Lorenzetti’s Allegory of Good Government in the Town Hall of Siena, Italy (detail).

No son los muertos los que la reclaman, sino los vivos, que pronto serán muertos también ellos. Por una parte, la Justicia parece trascender la muerte, como si considerara que los seres humanos somos eternos, que podemos esperar indefinidamente. Por otra, parece especular con la muerte: “ya morirán algún día y dejarán de reclamar”.

Cuando esto sucede, tenemos un Derecho que, en lugar de administrar la Justicia, administra la Injusticia. Un Derecho que decide cuando ya es demasiado tarde, que deniega el acceso a la Justicia cuando apenas queda tiempo para reclamar ese acceso. Un Derecho que sabe más de puertas cerradas que de puertas abiertas, de fosas semiabiertas que de dignas sepulturas. Un Derecho que, en lugar de vencer al tiempo, espera pacientemente que éste pase hasta que llegue la muerte de los vivos, para que así nunca puedan reunirse con sus muertos, ni siquiera muertos.

Poderoso este Derecho, que va más allá de la vida para que todo sea muerte. Débil esta Justicia, que deja que el tiempo la convierta en Injusticia. Poderoso el Tiempo, que vence a la Justicia y trae la Muerte.


No son los muertos los que reclaman justicia, sino los vivos, que pronto serán muertos también ellos. .


Poderoso este Derecho, que va más allá de la vida para que todo sea muerte. Débil esta Justicia, que deja que el tiempo la convierta en Injusticia. Poderoso el Tiempo, que vence a la Justicia y trae la Muerte.

Es esta una reflexión sobre el horror que se vive en España. De un horror que perdura y se agrava a medida que va pasando el tiempo. Miles y miles y miles de personas arrojadas no se sabe dónde, que no son restituidas a sus familias ni siquiera cuando son ya un puñado de huesos.

No sabemos dónde están nuestros muertos.

Pretenden que sigamos caminando, cuando no sabemos siquiera sobre quiénes vamos caminando.


Ana Messuti es abogada por la Universidad de Buenos Aires, donde inició la carrera docente en filosofía del derecho. Obtuvo el título de Doctora (PhD) en derecho por la Universidad de Salamanca. Fue funcionaria de las Naciones Unidas en Viena y Ginebra. Se ha especializado en  filosofía del derecho penal (en la Universidad “La Sapienza” de Roma), abordando principalmente los temas relacionados con el tiempo y la pena, desde la perspectiva de la hermenéutica filosófica. Continuó su actividad académica en el Instituto Vasco de Criminología de San Sebastián, en la Escuela de la Magistratura de la Ciudad de San Pablo, Brasil, en la Universidad de Ginebra, en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad de Rosario (Argentina). Su libro más reciente es Un deber ineludible. La obligación internacional del Estado de perseguir penalmente los crímenes internacionales (2013).

divendres, 5 de juny de 2015

DENUNCIAMOS Y CONDENAMOS LAS AMENAZAS RECIBIDAS POR NUESTRA COMPAÑERA LUZ HELENA

Denuncia Internacional

Desde la distancia geográfica impuesta por el exilio, el Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado Colombiano -MOVICE Capítulo Madrid- y las organizaciones abajo firmantes, manifestamos nuestra más profunda preocupación por el atroz incremento de las agresiones directas en contra de comunidades, líderes sociales y defensores de derechos humanos, ocurridas en las últimas semanas.

Estos hechos confirman la situación de desprotección y absoluta vulnerabilidad en que se encuentran las colombianas y colombianos que optan por ejercer sus derechos ciudadanos, procurando las acciones necesarias para acceder a la justicia y demandando las garantías básicas para su participación política.

Sus luchas transcurren en medio de la más tremenda adversidad, siendo señalados, amenazados y objeto de maniobras eliminatorias, sin que el Estado manifieste la más mínima consideración, ni que atine a cumplir su obligación constitucional de garantizar sus vidas e integridad.

En este sentido nos sumamos al llamado urgente que desde las organizaciones sociales y populares se hace para advertir de las graves amenazas  de muerte dirigidas a la reconocida defensora LUZ HELENA RAMIREZ, integrante del Movice Colombia, así como a Nicolás Tamayo, Jefferson Tunjano y Lorena Neira, estudiantes de la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca. Dicha amenaza se hizo a través de un panfleto a nombre de “Las Águilas Negras- Bloque Capital”.

Exhortamos al gobierno colombiano a:

- que se pronuncie públicamente rechazando las amenazas a Luz Helena Ramírez y los 3 otros estudiantes y reconociendo el trabajo legítimo de defensoras y defensores de derechos humanos,

- que se investigue de manera exhaustiva la autoría de estas amenazas y que sus autores sean llevados ante la justicia

- que se lleven a cabo las actuaciones necesarias para desmantelar de forma efectiva a los grupos paramilitares y garantizar la vida de todas las defensoras y defensores de derechos humanos

Movice Madrid

Madrid 3 de junio de 2015

divendres, 22 de maig de 2015

dimecres, 18 de febrer de 2015

INTERVENCIÓN DE LUCENA (PSC) AL PARLAMENT SOBRE LA QUERELLA ARGENTINA COMENTADA.

"Gracias presidente. Nosotros entendemos que esta propuesta de resolución, pues puede tener sentido desde un punto de vista histórico estático, pero claro, es que la historia es algo más compleja. Sorprende a veces escuchar por boca de algunos partidos políticos (hace referencia a ICV y ERC), digamos, posicionamientos tan contundentes y tan diferentes a los que los antecesores de estos mismos partidos políticos, en la época donde realmente nos jugábamos los cuartos (Lucena nació en 1975), en los 70, pues tuvieron una actitud absolutamente diferente, tanto por parte del partido comunista, el PSUC, y también, por cierto, pues, por ejemplo, por parte del expresidente Tarradellas que tuvo una actitud, yo diría más fina y matizada que la que se está expresando (le dijo la sartén al cazo, aunque a algunos les fue mejor que a otros).


Los procesos de transición a una democracia después de dictaduras terribles, como la que sufrió España y Cataluña, son enormemente complejos. Yo recomiendo la lectura, por ejemplo, del voluminoso libro (920 páginas son muchas para Lucena) de Toni Judt “Posguerra” (título completo  Postguerra, una Historia de Europa desde 1945) donde explica Judt, las dificultades que tuvo, por ejemplo, el Canciller Konrad Adenauer para gestionar, pues, una transición realmente dificilísima. (Los escenarios y los papeles de los actores tras la II Guerra Mundial no tienen ningún punto de coincidencia, en esa peli los malos pierden y las transiciones tras una guerra no pueden equipararse, bajo ningún punto de vista, a las que suceden tras una dictadura). Siempre son transiciones imperfectas donde, hay digamos un lema básico, que se trata de respetar, que es en aras de la paz social y la llegada de la democracia, pues intentar respetar lo máximo posible, respetar aquello de que no haya vencedores, ni vencidos (pero señor Lucena hubo vencedores y vencidos tras la guerra. Hubo vencidos represaliados salvajemente hasta el último suspiro del dictador, y tras la muerte en lecho del asesino, hubo vencidos entre los que lucharon para que la transición no se convirtiera en una traición a los sueños de los que cayeron en el empeño de la democracia. Siguieron habiendo vencidos, muchos convencidos de que su nuevo sacrificio sería en beneficio de sus hijos y nietos. Siguieron vencidos con leyes de perdón a los represores, con leyes de memoria insultantes, con leyes que amparan la corrupción que afianzó el franquismo como modus vivendi de la inacabable transición. Y siguen vencidos y vejados por los que les siguen pidiendo ocultación para sostener la gran mentira de que los pactos sellados con su silencio eran en nombre del progreso y las libertades. Y lo peor es que siguen exigiéndolo para conservar un poder cuya arquitectura bipartidista se hunde bajo sus pies, que siguen pisando la Memoria) . Esto quiere decir por lo tanto, que las leyes de amnistías, que son probablemente muy injustas, como decía desde un punto de vista estático, desde un punto de vista dinámico no lo son tanto (son injustas desde el punto de vista estático, desde el punto de vista estético repugnantes, y totalmente inadmisibles en un estado que quiera gozar del estatus de democrático aunque sea desde del punto de vista de la velocidad de la luz). Y los socialistas, así como otros partidos políticos, creo que no tenemos que demostrar nada a la hora de defender la contundencia con la cual combatimos la dictadura, de hecho muchos de nuestros militantes lo pagaron con la vida y con penas de prisión (después del discurso infumable y pretencioso del señor Lucena, nombrar a unos muertos que no se considerarían, si levantaran la cabeza, ni de él, ni de los que como él se recrean en unas siglas prostituidas y vaciadas de contenido, para desgracia de los históricos de verdad, se lanza a la cruda propaganda del constitucionalismo setentaochero). Por lo tanto, yo creo, el responsable en esta, en este punto, pues, sería reconocer el valor y la valentía de las medidas que se aprobaron entonces, y el grupo socialista lo que hará es abstenerse (Dos reflexiones. Primera, podríamos aceptar que por cobardía se renunciara a la República que defendieron los antifascistas con su vida, que por cobardía se aceptaran los privilegios y se respetara las cotas del gran poder de la Iglesia renunciando al estado laico, que por cobardía se perdonara a los asesinos y represores que durante 40 oscuros y larguísimos años torturaron y privaron de libertad, aceptaríamos que por cobardía los mismos perros cambiaran el collar para seguir siendo los dueños de los medios de producción, del control del capital, las mismas familias esclavizadoras durante generaciones de los oprimidos, aceptamos que por cobardía siguiera el mismo sistema judicial franquista sin real separación de poderes y con el poder franquista y del Opus creciendo en su seno, aceptamos que por ser cobardes los torturadores de las fuerzas del estado fueran condecorados y promocionados en un todo sigue igual salvo el uniforme y tragamos que por cobardía una corona impuesta por el dictador viva a costa de nuestras arcas públicas y se podría seguir. Por cobardía y por intereses. Lo peor es que nos dicen que fue a cambio de progreso, de trabajo, de sanidad, de educación, de igualdad de oportunidades, para erradicar la palabra exilio en cualquiera de sus modalidades bajo el epígrafe reconciliación nacional, y ahí no solo estuvo el PSOE, hubo otros, que al menos hoy intentan compensar lo que fue un gran error no enmendar hace mucho tiempo, Así ahora  nos asomamos a las ventanas de las vidas de tantas y tantos y no se ve nada a cambio de tantos sacrificios, salvo a los que los pidieron intentando proteger sus sillas mientras muchos se han llenado los bolsillos y se han ido de rositas por la puerta giratoria. Segunda, no es usted muy consecuente, ni muy valiente señor Lucena si después de su discursito se abstiene, lo suyo es que votara en contra como sí hizo el mismo PP que aplaudió sus palabras). Quiero simplemente notar que uno de los exministros franquistas perseguidos es el suegro de Alberto Ruíz Gallardón, porque viene a ser el Secretario General Ministro del Movimiento (el orden de los factores no altera el producto, por desgracia). Y evidentemente Martín Villa no necesita más presentaciones (Gracias por la anotación, no lo sabíamos, y claro que Martín Villa no necesita presentación, su partido lo conoce muy bien). Muchas gracias."

CRBLL.

EL ATAQUE FRONTAL DEL GOBIERNO ALEMÁN Y EL BCE A GRECIA

Vicenç Navarro

Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra

Una de las situaciones menos analizadas en la relación existente entre Alemania y Grecia (que aparece en el transfondo de la llamada “crisis de la deuda griega”) es la actitud profundamente ofensiva que el establishment conservador-neoliberal alemán y sus mayores medios de comunicación tienen hacia el pueblo griego, situación que es sorprendente teniendo en cuenta la historia de la relación existente entre ambos países. Veámosla.
El nazismo en Alemania fue resultado de unas elecciones y no de un golpe militar de Estado, como ocurrió con el fascismo en España. Hay, pues, una responsabilidad histórica de la población alemana de aquel momento sobre el comportamiento del nazismo en Europa, incluyendo la brutal actuación de las tropas nazis en Grecia durante su ocupación, que duró cuatro años (1941-1945) y que destruyó la economía griega mediante un latrocinio constante de los recursos de aquel país, incluyendo los fondos del Banco Nacional de Grecia, que en cifras actuales  ascendería, según el Ministerio de Finanzas griego, a la impresionante cifra de 162.000 millones de euros. El coste de dicho comportamiento en el bienestar de la población griega fue enorme, causando hambrunas y la muerte de más de 350.000 personas.
A pesar de la represión durísima que caracterizó la ocupación alemana en Grecia, hubo una resistencia antinazi fuerte que jugó un papel importante en la derrota de las tropas nazis. En realidad, estas fuerzas antinazis a las que el nuevo Presidente de Grecia, el Sr. Alexis Tsipras, homenajeó como primer acto de su mandato, representaban la esperanza de un país nuevo que, conjugando el proyecto de soberanía nacional con el de justicia social, auguraba una transformación de las estructuras oligárquicas que configuraban la economía griega.
Pero esta posibilidad fue ahogada por los oligarcas y los elementos reaccionarios del país que, junto con el Ejército, iniciaron lo que se llamó erróneamente la Guerra Civil, que, en realidad, como ocurrió en España, fue la oposición de las fuerzas reaccionarias a los posibles cambios, luchando por todos los medios para conservar aquella estructura frente a fuerzas progresistas que tenían una gran vocación transformadora. El primer bando –el de las fuerzas reaccionarias- contó, después de la victoria sobre los nazis, con el apoyo activo de los gobiernos del Reino Unido y de EEUU, temerosos de que las fuerzas progresistas predominaran en aquel conflicto y (atendiendo a su diseño geopolítico) debilitaran su flanco, aumentando el poderío soviético. En realidad, la Unión Soviética las abandonó. Pero fue responsabilidad del mundo occidental, y muy en especial del Reino Unido y de EEUU, que dicho sistema oligárquico se mantuviera por la fuerza de las armas, incluyendo dictaduras militares. Cuando más tarde la democracia apareció en el panorama griego, fue (como en España) una transición inmodélica en la que los poderes económicos continuaron con su dominio, controlando además los medios de información y persuasión (de nuevo, como en España).
Es de una enorme desmemoria histórica, llena de cinismo, que el establishment conservador-neoliberal, heredero de gobiernos que destruyeron la economía griega primero (Alemania) y mantuvieron las estructuras oligárquicas después (Reino Unido y EEUU), ahora se refieran a los griegos con unos términos que, en el caso alemán, incluso tienen tonos racistas. En un excelente artículo de Salvador Martínez Mas “Se busca amigo alemán de Grecia” (12.02.15), este autor detalla lo que cualquier observador de los medios de información alemanes puede dar testimonio: la presentación por tales medios del pueblo griego como indisciplinado, poco laborioso, incapaz de apretarse el cinturón para pagar todo el dinero que se le ha prestado. Incluso rotativos que se consideran progresistas muestran indicadores de tal percepción generalizada en Alemania. Nada menos que Der Spiegel se refiere a Alexis Tsipras como “la pesadilla de Europa”, apoyando las políticas neoliberales promovidas por la canciller Merkel y co., que se sienten amenazados con las propuestas de Syriza, que representan una clara alternativa a unas políticas que están dañando enormemente a las clases populares de los países de la Eurozona y muy en particular de la periferia de esta zona, especialmente de Grecia.
El nacimiento del nazismo en Alemania entonces y en Grecia ahora
Pero la insensibilidad del establishment alemán alcanza incluso mayores niveles cuando se compara lo que está pasando ahora en Grecia con lo que ocurrió en Alemania en los años treinta del siglo pasado. No se conoce bien en España (donde la historia del nazismo y el fascismo en Europa y en España se ha silenciado) que el nazismo fue elegido en Alemania en 1933 como rechazo a las políticas de austeridad impuestas a Alemania por los vencedores de la I Guerra Mundial (Francia, Reino Unido y Estados Unidos), que querían cobrar las reparaciones de guerra que habían impuesto a la vencida alemana, creando una enorme deuda. Y la elección de Hitler fue, en parte, consecuencia de las políticas de austeridad realizadas por el gobierno alemán, una coalición que incluía los dos partidos mayoritarios, incluido el Partido Socialdemócrata, que seguía las instrucciones de los vencedores: ¡había que pagar la deuda! Fue Hitler el que terminó estas políticas, siguiendo unas políticas keynesianas, que recuperaron la economía alemana. El carácter militar de este keynesianismo condujo a un belicismo que determinó la II Guerra Mundial.
La comparación de la situación anterior a la elección de Hitler en Alemania con la de Grecia es muy llamativa. En realidad, la imposición de las políticas de austeridad por parte de la Troika y del gobierno alemán a Grecia está causando un deterioro de la economía griega incluso mayor (alrededor de un 25% del PIB) que el que sufrió la economía alemana como consecuencia de las políticas de austeridad impuestas a Alemania por los vencedores de la I Guerra Mundial (un 16% del PIB). Fue esta Gran Recesión (en realidad, Gran Depresión) y el enfado popular hacia el gobierno lo que explica la elección del Partido Nazi en Alemania. Y es esta realidad la que el Ministro de Finanzas griego, el Sr. Yanis Varoufakis, le recordaba a su homólogo alemán, el Sr. Wolfgang Schäuble, pidiéndole que evitara que una situación semejante ocurriera en Grecia, donde el Partido Nazi está creciendo muy rápidamente, siendo ya la tercera fuerza política del país. La oposición a esta demanda por parte del ministro alemán muestra el grado de cinismo al que ha llegado el establishment conservador-neoliberal alemán. Pero además de cinismo hay una gran dosis de ignorancia histórica, pues dicho establishment no se da cuenta de que la única defensa que hoy existe en Europa en contra del resurgimiento del nazismo es precisamente la izquierda (a la que ellos llaman radical) como Syriza, que quiere romper con aquellas políticas que en los años 30 llevaron al nazismo, el cual podría gobernar de nuevo Europa en el siglo XXI. Como ocurrió entonces, el establishment conservador-neoliberal alemán prefiere el nazismo a la pérdida de los intereses económicos y financieros que representan, cuyos beneficios consideran amenazados por las fuerzas políticas que quieren terminar con tanta imposición y tanta austeridad.     Una última observación. Es de aplaudir la postura del partido Die Linke (la izquierda alemana), que ha defendido la postura del gobierno de Syriza en Alemania.
La especificidad de Grecia
Lo que es particularmente llamativo y que es un síntoma más de la enorme insensibilidad o cinismo del establishment conservador-neoliberal alemán, es ignorar, no solo esta historia, sino también el gran daño que estas políticas han causado al pueblo griego. El argumento aducido por los portavoces de este neoliberalismo (como la Sra. Merkel, su Ministro de Economía, el Sr. Schäuble, y su mayor aliado, el Sr. Rajoy) señalando que Grecia tiene que seguir las normas aceptadas por los gobiernos de la Unión Europea, ignora que estas normas se han aplicado con especial dureza y mezquindad en el caso de Grecia, destruyendo una cuarta parte de su riqueza, situación que ningún otro país ha sufrido, causando un auténtico desastre humano.
Y esta dureza se ha visto reflejada, una vez más, en la rapidez con la que el BCE penalizó al gobierno Syriza cuando este expresó su deseo de alterar estas políticas, cambios que eran razonables y necesarios para que la economía griega pudiera salir del hoyo en el que se encuentra. El BCE, sin embargo, dirigido por el mismo Sr. Draghi que ayudó a la oligarquía griega a falsificar las cuentas cuando era el vicepresidente por Europa de Goldman Sachs -compañía que, al esconder el tamaño del déficit, contribuyó a que más tarde las medidas de austeridad fueran particularmente intensas (Grecia es el país de la Eurozona que ha hecho mayores sacrificios –desmantelando su Estado del Bienestar- para reducir su déficit)-, le negó tal solicitud. Para mayor desvergüenza, el Sr. Draghi, sin perturbarse, instruye ahora al Sr. Tsipras para que sea disciplinado y haga lo que el BCE y los otros elementos de la Troika (la Comisión Europea y el FMI) le ordenan, y que han llevado al país al desastre.
El BCE como instrumento de poder del establishment neoliberal
En realidad, el BCE no tiene la autoridad, no solo moral, sino legal, para decirle al gobierno Tsipras lo que tiene que hacer. Su arrogancia y prepotencia se basan en una violación no solo de la Carta Social de Europa, sino también de las leyes que rigen la Eurozona, tal como han señalado muchos parlamentarios europeos. El BCE está actuando fuera de los límites legales existentes en Europa, comportándose como una institución política que, además, no se siente responsable frente a nadie, siendo uno de los bancos centrales más independientes que hoy existen en el mundo. Y lo que está pasando en la Eurozona es un ejemplo de ello. He indicado en varias ocasiones (ver “Cómo un banco central sirve o perjudica a un estado: el FRB versus el BCE”, Público, 20 de febrero de 2014) que el BCE es un lobby de la banca más que un banco central. El banco central estadounidense, el Federal Reserve Board (FRB), tiene que dar cuentas al Congreso de EEUU, responsabilidad que no tiene el BCE. Las actas del FRB son públicas, mientras que las del BCE no lo son. El BCE se cuida solo de controlar la inflación y dificulta el estímulo económico y el crecimiento, en contra de lo que hace el FRB. El BCE da instrucciones a los Estado sobre las políticas, no solo monetarias, sino fiscales, económicas e inclusos sociales. Al FRB no se le permitirían este tipo de instrucciones. Y así, un largo etcétera. En realidad, el hecho de que EEUU superara la Gran Recesión en 18 meses y que Europa esté todavía estancada se debe, en parte, a las diferencias entre cómo se comportan el Federal Reserve Board y el BCE. La austeridad impuesta a Grecia no tiene parangón en ningún Estado de EEUU. La banca privada y el BCE tienen mucho más poder en la Eurozona que incluso en EEUU. Ahí está el problema.

dimecres, 7 de gener de 2015

JAVIER CERCAS Y SU MANIPULACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA.

Artículo de Vicenç Navarro
Vicenç Navarro ha sido Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona. Actualmente es Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Pompeu Fabra (Barcelona, España).

Escribir novelas es fantasear, dando la oportunidad de que el novelista, a través de su creatividad, imagine y cree una realidad donde exprese sus puntos de vista y sostenga y promueva sus tesis, lo cual hace ya sea abiertamente o no tan abiertamente, ya sea consciente o inconscientemente. Utilizo la palabra fantasear sin ninguna intención peyorativa. Solo lo hago con intención descriptiva.

El segundo punto que merece señalarse en el arte de fantasear es que cuando esta fantasía se desarrolla utilizando figuras y tiempos históricos, las ocasiones para la manipulación son enormes, pues el autor siempre puede defenderse subrayando que él o ella no es un historiador sino un novelista. De ahí que las novelas históricas reflejen muy claramente el punto de vista del novelista (también ocurre con el trabajo del historiador, pero este siente la necesidad, para defender su credibilidad, de mostrar datos y evidencia que sostengan sus puntos de vista). El novelista puede modificar la historia a su gusto, sin tener que explicar o defender nada. Y ahí es donde el margen de la manipulación es enorme.

La tercera observación es que la visibilidad mediática de un novelista tiene mucho que ver con su aceptabilidad por parte del establishment (es decir, de la estructura de poder) político-mediático de un país, que define lo que suele llamarse “la sabiduría convencional del país”. Esto sucede especialmente en España, donde la falta de oportunidades para los novelistas con voces críticas con dicha sabiduría convencional es enorme.

Confirmando lo que digo, vemos hoy (en realidad, ya hace varios años) cómo el establishment político-mediático español ha estado promoviendo al Sr. Javier Cercas, altamente promocionado por el grupo Prisa y su diario El País, quien ha ido sintetizando la opinión aceptada del establishment liberal sobre la vida política del país, la cual, como era de esperar, ha ido evolucionando a medida que el tiempo nos ha ido distanciando de la transición que ocurrió en este país en la segunda mitad de los años setenta, pasando de una dictadura a una democracia. Al llegar tal periodo de transición, la percepción de los dos bandos de la Guerra Civil cambió notablemente. Se pasó de definir a los republicanos como “rojos” y “separatistas” a verlos como seres humanos, en carne y hueso, también con sus glorias y penas. En realidad, Javier Cercas incluso fue más allá, indicando que los perdedores de aquella guerra habían iniciado la reconciliación que aparece en el momento álgido de su novela Soldados de Salamina cuando el soldado republicano decide no dispararle un tiro al dirigente de la Falange, momento considerado simbólico en el inicio de la reconciliación. Ni que decir tiene que la novela recibió un enorme aplauso del establishment político mediático y de los “Santos Juliá” de este país (Santos Juliá es uno de los principales autores que han promovido la visión de la transición como modélica, basada en la reconciliación) que la promovieron activamente, concluyendo (como también concluía Javier Cercas) que todos éramos responsables y debíamos reconciliarnos aceptando una responsabilidad colectiva, mirando hacia el futuro, sin mirar al pasado, porque podríamos tropezar en el camino si no mirábamos hacia adelante. Esta visión es la dominante en el establishment político mediático español. Y ha sido una constante de los escritos de Javier Cercas en donde trata de la Guerra Civil colectivizando las responsabilidades de tal conflicto acentuando que todos somos responsables de lo que ocurrió en aquel periodo.

No todos somos responsables

He escrito críticamente sobre esta postura y sobre esta novela de Cercas, mostrando que ni la Transición fue modélica ni la reconciliación fue voluntaria, ni todos somos responsables de que hubiera tal conflicto ni de que se desarrollara tal como se desarrolló. En realidad, la llamada reconciliación significó muchas renuncias por parte de los herederos de los vencidos y que explicaron por qué el producto de aquella Transición fuera una democracia sumamente limitada, con un Estado poco social, y poco redistributivo, claramente favorable a las fuerzas financieras y económicas que lo dominaban, y con una visión de España que excluye su plurinacionalidad. Pero mi crítica de Cercas no era solo sobre su supuesta tesis de reconciliación, sino también sobre el tono que aparecía en su escrito y narrativa, en el cual él, hijo de vencedores de la Guerra Civil, intentaba ser favorable a los vencidos, adoptando una actitud condescendiente que yo –hijo de vencidos- encontré ofensiva, como también lo encontró el hijo real del supuesto héroe o personaje principal de su novela, que se quejó de ello indicando que su padre no hubiera hecho lo que Cercas le atribuye en su novela. Es más que probable que Cercas no intentara ser condescendiente, pero lo fue. Solo los hijos de los vencidos conocemos en carne propia lo que significó perder la guerra, la represión que siguió, y las enormes injusticias y atrocidades que se cometieron. Lo que ocurrió en la Transición no fue una reconciliación sino un pacto entre dos bandos sumamente desiguales en cuanto al poder de decisión. Las derechas tenían a su disposición todos los aparatos del estado, además de los medios de información, mientras que las izquierdas acababan de salir de la cárcel, de la clandestinidad o del exilio. 

Un segundo libro, Anatomía de un instante, informaba de que no hubo ninguna conspiración o participación del Monarca en el golpe militar del año 1981. No era una novela, sino una investigación que confirmaba lo que el establishment mediático-político ha estado defendiendo. La evaluación de este libro tiene que ser, pues, distinta a la evaluación de una novela. De ahí que no la comente, excepto para indicar que creo que saldrá en su día evidencia que muestre que el Monarca no fue tan inocente como Cercas cree.

Pero las fantasías de Cercas alcanzan ya otro nivel para adaptarse a otro componente de la sabiduría convencional de aquel establishment político y social que comienza a estar cansado de que continúe una gran presión popular para que se conozca lo que ha sido ocultado tanto tiempo. Y me refiero a la memoria de los vencidos. No hay plena conciencia del bochorno que representa a nivel internacional que el gobierno español continúe ignorando tanto la búsqueda de los cuerpos de los asesinados desaparecidos, como la verdad de lo ocurrido durante aquellos años de guerra y de la represión que les siguió. Y ahí es donde, predeciblemente, aparece el libro de Javier Cercas Impostor. Admite que hay una injusticia y que debe hacerse algo, pero la manera en que lo hace diluye el impacto y el valor de esta búsqueda, subrayando su tesis de que esta búsqueda de la memoria histórica es, además de ser parte de toda una industria, es también una falsedad, pues no hay ni “verdad” para descubrir ni “héroes” para homenajear. Solo hay víctimas que merecen “nuestra compasión y respeto” (cito textualmente lo que dijo en la SER). Pero nada más, porque cada persona tiene su verdad, y una víctima no tiene porque ser héroe puesto que “solo son héroes aquellos que dicen no cuando todos dicen sí” (otra cita).

La supuesta industria de la memoria histórica

Este mensaje, por cierto, es el mismo que las derechas han estado promocionando desde el poder durante muchos años. Cercas es incluso más dañino con su manera de hacerlo, pues centra su trabajo en la figura de un impostor, que fue Enric Marco Batlle (ex presidente de la asociación Amical de Mauthausen), que resulta que nunca fue prisionero de ningún campo de concentración. Y a partir de este hecho concluye que toda memoria histórica tiene una falsificación en ella y, colectivizando la práctica de nuevo, asume que todos somos culpables de impostura y falsificación. Mediante tal socialización de la responsabilidad de lo ocurrido –en la que todos somos responsables- diluye y trivializa el hecho de que hubo personas responsables y otras que no lo fueron. En España hubo responsables de lo que ocurrió, incluyendo del bando del cual él procede –el bando de los vencedores-, que deberían denunciarse e incluso llevarse a los tribunales. Y ha habido otros –los perdedores- que incluyeron muchísimos héroes desconocidos que sufrieron enormemente porque creyeron en una causa, la republicana, que les implicó enorme sufrimiento y gran coste personal. Definir ahora la búsqueda de la memoria individual y colectiva de tales personas (en condiciones dificilísimas) como una industria es un insulto en letras mayúsculas a aquellos que están haciéndolo con una enorme pobreza de medios y a un enorme coste personal.

Una última observación. Javier Cercas ha aparecido en todos –repito todos- los medios del establishment mediático tanto televisivo como radiofónico, con su mensaje de que todos somos impostores, tranquilizando así, a él mismo y a los que él representa y que le promueven. Pero considero repugnante (y no hay otra manera de decirlo) que vaya utilizando los medios para dificultar la labor heroica de aquellos que, con un gran coste personal, están presionando para que se conozca, se homenajee y se retribuya a los que perdieron su vida, en una causa que les honra.